Etapa Escolar

La etapa escolar

Es el período de desarrollo que empieza con el inicio escolar y finaliza con la adolescencia.

A esta edad el niño tiene que salir de su casa y entrar en un mundo desconocido, donde las personas que formaban su familia y su mundo hasta ese momento se quedan fuera. Su éxito o fracaso en este período dependerá en parte de las habilidades que haya desarrollado en sus años de vida anteriores. Este hecho marca el inicio de contacto del niño con la sociedad a la que pertenece, la cual le exige de nuevas habilidades.

Por otro lado, la relación con sus padres cambia iniciándose un proceso gradual de independencia y autonomía, donde aparece el grupo de amigos como un referente importante que se constituye como uno de los ejes centrales de su desarrollo.

Comunicación


Alteraciones de la comunicación familiar

La base de una buena convivencia familiar es la adecuada comunicación entre padres e hijos y el respeto entre ellos.

Dos factores importantes son los que se deben tener en cuenta en la convivencia familiar: primero, el que todas las personas pensamos y actuamos diferente, y segundo que la familia no se escoge, es una relación biológica de azar.

A partir de aquí, la comunicación es la piedra angular que hará que unas positivas relaciones familiares sean posibles. Las señales de alarma que pueden expresar que hay alteraciones en la comunicación familiar son:

• Necesidad habitual de imposición de normas de forma autoritaria.
• Establecimiento de normas poco claras y permisivas.
• Poco o nulo tiempo para charlar entre padres e hijos.
• Poco o nulo tiempo de juego entre padres e hijos.
• No ser capaces de expresar necesidades, deseos y emociones dentro de la familia.
• Poca o nul.la capacidad de empatía ( ponerse en el lugar del otro).

Ausencia de habilidades sociales

La falta de habilidades sociales significa tener dificultades para relacionarse y comunicarse con otras personas, y no tener un buen autocontrol emocional.

Esta ausencia tiene como consecuencia que el niño tiene dificultades para tener buenas relaciones con personas de su entorno. Se debe diferenciar entre aquellos niños que no tienen estas habilidades, los que llamamos niños no asertivos pasivos de aquellos que si las tienen pero no las usan adecuadamente a cada situación, los que llamamos niños no asertivos agresivos.

Las principales características que puede mostrar un niño no asertivo agresivo son:

• Da respuestas de mala manera y / o falta al respeto
• Hace uso de amenazas para conseguir lo que desea
• Grita y / o dice palabrotas
• Interrumpe constantemente a los demás y / o está inquieto
• Tiene dificultades para mantener el control de sus emociones
• No sabe expresar sus emociones de manera correcta (las expresa de forma hostil, amenazante o exigente)
• Está todo el día "en guardia" y emocionalmente tenso
 
Las principales características que puede mostrar un niño no asertivo pasivo son:

• Se somete a la voluntad de otras personas
• Se aísla del resto y está poco considerado por sus iguales
• Le cuesta hacer amigos y / o tiene pocos amigos
• No mira a los ojos de los desconocidos
• No sabe expresar sus emociones de manera correcta (se inhibe)
• Se siente incómodo y / o inseguro
• No sabe seguir los roles sociales dentro de cada situación

Mutismo

El mutismo es la inhibición del habla en todas las situaciones.

El mutismo selectivo es un trastorno de la conducta, de origen emocional, caracterizado por la dificultad del niño para interactuar y hablar en determinadas situaciones. Se suele manifestar cuando se incorpora a la escuela infantil o al trasladarse a un nuevo centro escolar.

Los niños que manifiestan estas conductas tienen un habla adecuada y se comunican de acuerdo a su edad.

Las señales de alarma de mutismo selectivo son:

• No hablar en situaciones concretas pesar de poder expresarse con normalidad en otros (su familia).
• No buscar la relación / comunicación aunque se le pida.
• No hablar ante personas que no formen parte de su familia o de su círculo íntimo de amistades
• No mantener un buen contacto visual.
• No sonreir.
• No saludar ni despedirse, ni dar las gracias.
• Utilizar otras formas de comunicación (susurrar, utilizar las manos o la cabeza, escribir, etc.)
• Tener dificultad para hablar de sí mismo y para expresar sus sentimientos.
• Ser excesivamente tímido.
• Aislarse del resto de compañeros de la escuela.
• Ser dependiente de los demás.
 
Debemos diferenciar estas conductas de los problemas de habla debidas a una falta de conocimiento o fluidez del lenguaje. También se debe diferenciar de los trastornos del desarrollo, de maduración o de un trastorno del espectro autista. Finalmente, también hay que descartar que no sea un trastorno de origen orgánico o sensorial, o bien consecuencia de un hecho emocionalmente traumático.

 

Alteraciones leves de la comunicación e interacción social

Los niños que presentan alteraciones leves de la comunicación e interacción social les cuesta hacer amigos y relacionarse con los demás por un factor de timidez y / o inhibición en situaciones de relación social.

Normalmente, son niños con un carácter ansioso que si no controlan, empeora el proceso. Las señales de alarma más habituales son:

• Miedo a hablar con otras personas.
• Preferir estar solo.
• Hablar poco y/o hablar con un tono flojito.
• Tener un contacto ocular pobre o limitado.
• Tener pocos amigos.
• Preferir los grupos reducidos.
• Tener dificultades para decir lo que piensa y / o expresar las emociones, por miedo, inseguridad o vergüenza.

Alteraciones graves de la comunicación e interacción social

Al llegar a esta edad de 6 años,  un niño ya debería haber manifestado estas alteraciones graves de la comunicación e interacción social con las señales de alarma que anteriormente hemos citado en la Primera Infancia.

Sin embargo, las señales de alarma para esta franja de edad entre 6 a 12 años, significativas de la posible presencia de trastornos del espectro autista son:

• Contacto ocular pobre o limitado.
• inexpresividad facial.
• Dificultad para interactuar con los otros niños o niñas
• Poco o nulo placer en la interacción social.
• Poca o nula manifestación para compartir estados emocionales.
• Dificultad al jugar en grupo y entender las reglas.
• Interés sensorial inusual en materiales de juego o personas.
• Presencia de movimientos inusuales y / o repetitivos de manos y / o cuerpo.
• Excesivo interés en temas u objetos inusuales.
• Presencia de actividades o lenguaje de carácter compulsivo o ritual

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Web actualitzada el Domingo 12 Noviembre 2017, 21:45