La primera infancia

Es la etapa evolutiva que comprende desde el nacimiento hasta la etapa preescolar.

Es uno de los momentos de desarrollo con mayor capacidad de cambio ya que el cerebro todavía se está formando. En estos años un ser indefenso y sin capacidad para sobrevivir se convierte en un niño que piensa y se emociona, que habla y corre, que se relaciona y empieza a utilizar sus experiencias.

Cualquier problema tiene ahora una solución más fácil, es el mejor momento para poder prevenir, detectar, diagnosticar y tratar cualquier trastorno neurobiológico y/o psicoeducativo.

Psicomotricidad


Señales de alarma de los 3 a los 6 meses

En el primer mes deberíamos observar los puños apretados, llevar las manos a la boca y hacer movimientos reflejos marcados, como el reflejo de buscar y de succionar, el reflejo de "moro" (ante un sobresalto responde abriendo brazos y piernas), o el de la "marcha" (si le aguantamos por las axilas moverá las piernas como si andase al tocar una superficie), y el reflejo palmar y plantar (coge el dedo con manos y pies). Los movimientos son inicialmente inconexos, espasmódicos y poco a poco se desarrollan unos más suaves. Dentro del primer mes irá aprendiendo a levantar un poco la cabeza y en posición prona (estirado  boca abajo) podrá levantarla también un poco para girarla.

En el segundo y tercer mes, sigue la actividad refleja, los brazos se abren hacia  fuera, abre las manos y puede retener objetos; las piernas se vuelven más fuertes y activas ( se estiran de la postura arqueada, y puede comenzar a darse la vuelta y colocarse boca arriba), también hay un aumento de la fuerza del cuello, pasando a levantarlo para mirar alrededor suyo unos segundos y a poder mantenerlo con más fuerza intentando levantar el pecho.

En el período entre el cuarto y el sexto mes, el niño debería darse la vuelta boca arriba y abajo (volteo), comenzar a sentarse apoyando los brazos y progresivamente sin apoyo, alargar el brazo y coger objetos, soportar el peso del cuerpo con las piernas, pasarse objetos de una mano a otra, y usar la prensión manual global (prensión con fuerza).

Sería una señal de alarma significativa a los 3 meses que no sostuviera la cabeza, o que presentara hipotonía o hipertonía muscular.

A los seis meses constituiría una señal de alarma que el niño no hiciera el volteo, no retuviera los objetos con las dos manos y no mantuviera la cabeza y el pecho hacia arriba estirado boca abajo y apoyado en sus brazos (posición prono).

Señales de alarma de los 9 a los 12 meses

Entre los 9 y los 12 meses, los hitos evolutivos más destacables son que el niño puede sentarse sin ayuda, desplazarse con agilidad hacia adelante apoyado sobre el abdomen (arrastrado) y aprender a gatear alternando la postura de sentado a gateo.

Se empieza a poner de pie, camina apoyándose en los muebles, se mantiene de pie momentáneamente sin apoyo e  incluso puede dar dos o tres pasos sin apoyo.

En términos de motricidad fina, el niño pasa a utilizar la prensión de precisión (pinza pulgar-índice), y puede introducir objetos dentro de los recipientes como hitos más destacables.

En aspectos relacionados a factores cognitivos, imita gestos, utiliza objetos para su funcionalidad, encuentra objetos perdidos y explora las propiedades de los objetos, es capaz de comer sólo cogiendo los objetos con sus manos y de estirar el brazo o la pierna para  colaborar cuando se le viste.

A los 9 meses, en vistas a los logros motores comentados en la etapa anterior y en ésta, podríamos encontrar como señales de alarma que el niño no se siente sin ayuda, no haga la prensión manual global o no sepa arrastrarse.

A los 12 meses constituirán señales de alarma que no haga una bipedestación con ayuda, no tenga la prensión manual fina (pulgar-índice), no manipule los objetos o no sepa gatear, no aprenda gestos (saludar o negar) y no señale o no busque objetos.

Señales de alarma de los 18 a los 24 meses

Al final de esta etapa, el niño debería haber alcanzado hitos como caminar solo, sostener objetos mientras camina, iniciar la carrera, comenzar a poder ponerse de puntillas con los pies, chutar balones y subir y bajar escaleras con apoyo.

A nivel de psicomotricidad fina debería hacer garabatos espontáneos, a nivel motriz-manipulativo volcar recipientes, vinculado al área motriz-cognitiva, empezar a establecer un juego simbólico, y en relación a la motricidad-sociabilidad, poder imitar el comportamiento de los demás .

A los 18 meses podemos valorar como señal de alarma de que el niño no camine sin ayuda, que tenga torpeza con la manipulación de las manos y que no utilice los objetos por su uso funcional.

Al 24 meses son señales de alarma si camina con torpeza, muestra incapacidad para tirar la pelota con las manos, que no suba escaleras con dos pies en cada escalón, que no dé patadas al balón, que no haya garabateo y que no imite acciones.

Señales de alarma a los 3 años

Al final de este periodo los 2 a los 3 años, el niño habrá aprendido a trepar a los lugares, a subir y bajar las escaleras alternando los dos pies, a chutar los balones, a correr bien y con facilidad y a ir con triciclo con un incipiente pedaleo.

A nivel de psicomotricidad fina sabrá realizar trazos horizontales y circulares, pasar páginas, coger el lápiz con la prensión utilizada para escribir, enroscar y desenroscar y dibujar una figura humana inicial (hacer un círculo con ojos, nariz y boca).

En relación a la manipulación más cognitiva, el niño de 3 años tiene que poder hacer torres de más de seis pisos, juegos de simulación con muñecos, rompecabezas de 3-4 piezas y poner en marcha juguetes mecánicos.

A los 3 años, será una señal de alarma que el niño no sepa correr, no suba escaleras alternando los pies o le cueste subir escaleras, que manipule con dificultades objetos pequeños, no haga torres de más de 4 pisos, no sepa copiar un círculo , no dibuje la figura humana inicial o no se implique en juegos de simulación.

Señales de alarma a los 4 y 5 años

Entre los 3 y 4 años a nivel de motricidad el niño debe saber saltar a la pata coja y aguantar en un pie casi 5 segundos, subir y bajar escaleras sin apoyarse en la barandilla alternando los dos pies, chutar el balón hacia adelante, tirar el balón con las dos manos hacia arriba, coger las pelotas de rebote y desplazarse ágilmente adelante y atrás.

A nivel de motricidad fina, puede copiar cuadrados, dibujar personas que tengan de 2 a 4 partes dibujadas, utilizar las tijeras, dibujar círculos y cuadrados y copiar algunas letras mayúsculas.

A los 4 años encontraremos como señales de alarma que no sepa saltar sobre un pie, no pedalee en triciclo, no tire el balón con las manos hacia arriba, no sepa saltar, no corra con agilidad, no dibuje la figura humana con 2 - 4 partes, no sepa copiar un cuadrado, no sepa coger el lápiz con la pinza escribana para escribir, o no se implique en el juego simbólico.

Entre los 4 y los 5 años, el niño logra como hitos significativos saber aguantar en un solo pie más de 10 segundos, saltar y hacer volteretas, mecerse y trepar. En motricidad fina puede copiar un triángulo y otras figuras geométricas, dibujar personas con cuerpo y escribir varias letras.

Alrededor de los 5 años, encontraremos como señales de alarma, que el niño no tenga equilibrio al caminar de puntillas, no se desplace hacia atrás ágilmente, no sepa utilizar tijeras, no sepa copiar letras y figuras geométricas o no sepa escribir su nombre.

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Web actualitzada el Martes 12 Diciembre 2017, 17:46