La adolescencia

Es la etapa de transición entre la infancia y la vida adulta, es la despedida de las dependencias infantiles y un continuo esfuerzo para lograr un conocimiento personal satisfactorio.

El adolescente es un viajero sin mapa, que ha abandonado una localidad sin conocer del todo la siguiente. Es una etapa de cambios continuos e inesperados que se mueven entre las libertades del pasado y las responsabilidades del futuro.

Es también, y fundamentalmente, una etapa de cambios bienvenidos, crisis bienvenidas y adaptaciones bienvenidas.

Trastornos Conducta Alimentaria


Sólo un problema de chicas?

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son enfermedades mentales que afectan cada vez más a la juventud y que suelen tener su inicio en la adolescencia. Los jóvenes fácilmente pueden verse involucrados en dietas, regímenes u otros comportamientos potencialmente peligrosos con el objetivo de acercarse al estereotipo de belleza culturalmente predominante.

Inicialmente, se pensaba que este tipo de trastornos sólo afectaban a la población femenina, siendo los casos en población masculina meramente testimoniales, ahora bien, con el tiempo, la investigación científica evidencia cada vez más la importancia de no olvidar que tanto chicas como chicos pueden mostrar riesgo en padecer estas enfermedades.

 

Pérdida de peso, restricción alimentaria grave, incremento de la actividad física y amenorrea

Puede ser normal que el adolescente (tanto chico como chica) exprese en algún momento el deseo de controlar su alimentación con la intención de perder peso. Este hecho puede constituir un factor de riesgo que, si bien no en todos los casos, puede desembocar en una restricción alimentaria progresiva, que se inicia normalmente por los alimentos más calóricos (pan, dulces, aceites, ...). En estos casos, los adolescentes acostumbran a pedir a los padres que compren determinados productos "light" o bajos en grasas, así como expresar el rechazo por determinados platos o formas de cocinar los alimentos que antes si les gustaban.

Otro factor de riesgo a destacar es el incremento en la actividad física. Es habitual que el adolescente que debuta en este trastorno empiece a realizar comportamientos compensatorios con el objetivo de controlar su peso. Realizar abdominales después de las comidas, subir y bajar escaleras o salir a caminar puede ser un buen ejemplo. La consecuencia más evidente de este tipo de comportamiento es la pérdida de peso. Los casos de pérdida de peso más severos (en el caso de las chicas) pueden conllevar amenorrea o pérdida de la menstruación.

Irritabilidad, retraimiento social, tristeza y obsesividad

Es normal que los adolescentes en riesgo de padecer estas enfermedades muestren irritabilidad cuando se les anima a hablar del tema, expresando claramente rechazo y malestar. De la misma forma, pueden parecer obsesionados por temas relacionados con la imagen, fijándose mucho en prensa o televisión en aspectos como las dietas o la delgadez.  Presentan tendencia al perfeccionismo, exceso de orden y limpieza, atención meticulosa a los detalles, rigidez y obstinación.
Al mismo tiempo, no son pocos los estudios que evidencian la asociación entre una baja autoestima y este tipo de enfermedades, por lo que no es difícil de entender que estos adolescentes se muestren desmotivados y tristes, mostrando en consecuencia temor  y mucha inseguridad a nivel social, con lo que pueden aislarse con facilidad  por miedo a ser juzgados desfavorablemente por sus iguales.

Distorsión de la imagen corporal

Los adolescentes con riesgo de padecer un trastorno de la conducta alimentaria acostumbran a presentar una cierta distorsión en la imagen que tienen de sí mismos, especialmente de su imagen corporal. Habitualmente estos adolescentes esconden su figura con ropa ancha o expresan desafección por su cuerpo o figura.

En base a esto hay que comentar que se produce una imagen distorsionada y delirante del propio cuerpo, los jóvenes con alteraciones de la conducta alimentaria se ven a sí mismos con sobrepeso aunque su índice de masa corporal sea normal o se encuentre por debajo de los valores considerados como normales.

Atracones y vómitos postprandiales reiterados

Si bien la anorexia nerviosa es el más conocido de este trastornos, no es ni mucho menos, el más frecuente. En este sentido, es importante que los padres sean conscientes de que la presencia de atracones puede convertirse en un claro indicador de la presencia de un trastorno de la conducta alimentaria (bulimia nerviosa). Sobre todo si estos comportamientos están orientados a compensar los efectos de la sobre-ingestas.


Entre estas conductas compensatorias, destaca el vómito. Los padres pueden sospechar de la presencia de estos si, por ejemplo, después de las comidas, el adolescente se encierra en el baño reiteradamente o se levanta de la mesa sin causa aparente

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Web actualitzada el Domingo 12 Noviembre 2017, 21:45